Elio Palencia, dramaturgo:
"Creo que hoy hay más conciencia de la
responsabilidad"
Por Ángel Ricardo Gómez
"Como casi todas las cosas que hago, intento hacerme
preguntas, más que dar respuestas".
Siete jóvenes se reúnen para celebrar. Acaban de graduarse en el Liceo
Símbolos Patrios de Río Guarura, en la costa venezolana. Elio Palencia,
autor de textos como La quinta Dayana, Penitentes y Arráncame la vida
presenta ahora Promoción honor a mis padres, "una irónica fiesta en la
que se dejan colar conflictos que rozan temas como la apatía, el
machismo, la competitividad, los prejuicios sobre el aborto y la
homosexualidad, así como las esperanzas secuestradas por una frustración
heredada".
Rajatabla estrena la obra en su sala, esta noche a las 8:00 p.m., bajo
la dirección de Rufino Dorta, en el marco de la II Muestra de
Dramaturgia Nacional, homenaje a Rodolfo Santana.
"Como casi todas las cosas que hago, intento hacerme preguntas, más que
dar respuestas", dice Palencia, quien indaga el tema de la juventud como
esperanza y "la autoconciencia que tenemos en torno a las oportunidades
para no frustrarnos y ejercitar la voluntad".
El dramaturgo aborda, a partir de la juventud, la venezolanidad, tanto
en la hermosura como en la purulencia. "Actualizo, humildemente,
preocupaciones que han tenido otros venezolanos como Guillermo Meneses
con Campeones, Miguel Otero Silva con Cuando quiero llorar no lloro y
Rómulo Gallegos con Reinaldo Solar".
Palencia cataloga Promoción... como un "drama de aquí", con humor,
sueños, esperanzas, prejuicios. "Es una pieza coral de siete personajes,
unos con más conciencia que otros, con los sueños cifrados en cosas
endebles como la apariencia y la inmediatez".
El autor no se considera pesimista; de hecho, afirma: "Creo que
avanzamos", refiriéndose al tema de la juventud. "Nunca tuvimos tantas
herramientas (tecnológicas) como ahora. El asunto es hasta qué punto
esas herramientas nos sirven para ser más felices... Creo que hoy hay
más conciencia de la responsabilidad colectiva e individual".
Tampoco cree que la obra sea desesperanzadora. "Cuando la terminé (2009)
pensé que la había escrito cuando era joven y nihilista, pero
sencillamente creo que intento ver las partes de luz. Creo que es
festiva y pesimista, pero sin serlo".
El Universal, 10
de septiembre de 2010